Tal vez predecible por el título del blog, debo confesar que soy tirador, es decir, práctico esgrima, deporte que muchos consideraran minimalista, caro y difícil.
A pesar de no tener la figura de un caballero ni mucho menos, me metí hace ya dos años a practicar un deporte, que cuanto menos, llama la atención. Sin mucho convencimiento me atreví a apuntarme un mes. Dos años después no pasa la semana que recorra el largo camino que me lleva hasta el club un mínimo de 2 veces por semana.
Cuando uno se enfunda el traje, la careta y empuña la espad, deja de ser la persona que entró, pasas a tener todos los sentidos puestos en tus acciones y en las del contrario, a veces ya puede pasar algo gordo a tu alrededor que es posible que no te enteres.
Todo esto no es exclusivo de la esgrima, cualquier persona que realmente vive un deporte le ocurre, todos en algun momento soltamos ese bicho raro que llevamos dentro, nuestras emociones se dejan aflorar, y los sueños comienzan a funcionar.
A pesar de no tener la figura de un caballero ni mucho menos, me metí hace ya dos años a practicar un deporte, que cuanto menos, llama la atención. Sin mucho convencimiento me atreví a apuntarme un mes. Dos años después no pasa la semana que recorra el largo camino que me lleva hasta el club un mínimo de 2 veces por semana.
Cuando uno se enfunda el traje, la careta y empuña la espad, deja de ser la persona que entró, pasas a tener todos los sentidos puestos en tus acciones y en las del contrario, a veces ya puede pasar algo gordo a tu alrededor que es posible que no te enteres.
Todo esto no es exclusivo de la esgrima, cualquier persona que realmente vive un deporte le ocurre, todos en algun momento soltamos ese bicho raro que llevamos dentro, nuestras emociones se dejan aflorar, y los sueños comienzan a funcionar.